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"transplante"

"transplante"

        Síntomas como son falta de crecimiento, mal color de la planta, raíces saliendo por el agujero de drenaje o simplemente un tamaño desproporcionado entre planta y maceta, indican que se hace necesario el trasplante a otro tiesto.

El mejor momento para llevar a cabo esta operación el el mes de abril una vez han comenzado a brotar las plantas, aunque pueda realizarse también durante el resto de la primavera y todo el verano. Si existe una causa que haga necesario cambiar de maceta a un ejemplar durante el invierno, puede hacerse el trasplante en dicha estación pero tomando precauciones mucho mayores respecto al riego y teniendo en cuenta, que de ordinario, las plantas transplantadas durante el invierno sufren un mayor o menor retraso en la brotación de primavera. 

La maceta adecuada para los cactus debe tener un tamaño que permita a sus raíces una holgura suficiente para dos años. Aunque indiscutiblemente una maceta con gran volumen de tierra sería ideal para el desarrollo de raíces y tendría la ventaja de retener la humedad durante más tiempo, podrían crearse problemas de espacio si se hallan situadas en la ventana, terraza o invernadero.

La elección de macetas de arcilla o de plástico será resuelta a tenor de la experiencia que el cultivo de suculentas tenga quien las vaya a usar. A consecuencia de la porosidad de las macetas de arcilla existe una evaporación a través de las paredes, lo cual disminuye el peligro de los excesos de agua que podrían provocar la pudrición de la planta.

Una vez desenmacetada la planta que va a ser objeto del transplante debe eliminarse la antigua tierra que rodea a sus raíces; poniendo atención a la posible existencia de unas masas algodonosas sobre la raíz, lo cual indicaría la presencia de la "cochinilla algodonosa de raíz" (Rhizoecus cacticans) y se haría necesario sumergir todo el sistema radicular en una solución de insecticida durante varios minutos. A este efecto puede usarse Diazinón desl 51,5% de riqueza o Fenitrothion con el 50% a dosis de 1,5 c.c. por litro y 2 c.c. por litro, respectivamente.

Sobre el agujero de drenaje del fondo de la nueva maceta debe colocarse un trozo de tiesto con el lado convexo hacia arriba, disponiendo encima de éste una capa de 2 cm. de gravilla gruesa que favorezca la evacuación del exceso de agua. A continuación se aporta una capa de tierra preparada y se suspende la planta con una mano, de forma que las raíces queden algo colgantes y bien extendidas en profundidad y anchura mientras con la otra mano se va añadiendo tierra hasta que el sistema radicular quede cubierto. Sobre la tierra se añadirá una capa de 1 cm. de espesor constituida por gravilla de río o bien tipo volcánico cuyos elementos midan 4-6 mm. de diámetro.

La función de esta gravilla es importante en el cultivo de los cactus, puesto que disminuye la evaporización de la humedad de la tierra de la maceta e impide la formación de una capa superficial endurecida y poco permeable al aire. Otra circunstancia que justifica el empleo de gravilla sobre la tierra de los cactus radica en el hecho de que no existe absorción de agua en la parte superior del sistema radicular ni en la unión de la raíz principal con el cuerpo de la planta. Así pues no conviene que estas zonas no absorbentes estén en contacto directo con la humedad del suelo, ya que esta humedad puede ayudar en muchas ocasiones a la pudrición de la planta.

Una vez efectuado el transplante y en el caso de que éste se halla realizado en primavera o verano, se mantendrá el suelo sin regar durante 3-6 días para dejar que cicatricen las heridas que se hayan producido a las raíces durante la operación, manteniendo la maceta durante este período al abrigo de los rayos del sol. Tras ese compás de espera podrán darse, con prudencia, los primeros riegos para poder regar a continuación con normalidad.

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