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"Su resistencia al clima de los desiertos"

"Su resistencia al clima de los desiertos"

      La razón de las extraordinarias formas de las plantas suculentas, así como el porqué de sus tallos y hojas carnosas, residen en las condiciones naturales bajo las que viven estos vegetales. En su hábitat las lluvias que caen anualmente son muy reducidas e incluso en algunas zonas son inexistentes durante varios años. No obstante, las suculentas que son cultivadas de forma más generalizada, proceden de áreas en su mayoría semidesérticas, lo cual significa que padecen una grave sequía durante largos períodos alternando con otros más cortos en los que se dan precipitaciones lluviosas.

      Hace miles de años, los antepasados de las actuales plantas suculentas poseían tallos y hojas prácticamente normales. No obstante, al variar a lo largo de los milenios la climatología de amplias zonas de la tierra, los seres vivos tuvieron que evolucionar hacia estructuras y formas que les permitieran sobrevivir en las nuevas condiciones de medio ambiente que se estaban creando.

     Si tomamos a los cactus como ejemplo de plantas suculentas evolucionadas, podemos observar que han llegado a nuestros días con formas que les hacen capaces de tolerar los extremos termométricos y de sequía a los que están sometidos en sus lugares de origen. Es sabido que la esfera es la figura geométrica que con la mínima superficie engloba a un máximo volumen. 

      Ya que uno de los peligros que tienen las plantas de zonas áridas es la desecación por transpiración de su agua de reserva a través de los poros de la piel (estomas), así como gran número de suculentas de otras familias, traen consigo que la transpiración se reduzca considerablemente.

      Una característica que sólo se aprecia en las plantas suculentas es la posibilidad de asimilación del anhídrido carbónico del aire durante el día, lo cual traería consigo una pérdida de agua. La ausencia de hojas, su dura epidermis, sus relativamente pocos estomas, la especial estructura de éstos, y la cubierta cérea o grasa que muchas especies poseen, hacen de coadyuvantes en orden a una mínima transpiración del agua de reserva.

       Unas especies poseen profundas raíces que exploran las capas del subsuelo donde pueden existir algo de humedad; sin embargo, otras extienden sus raíces de forma muy superficial y, llegado el corto período de lluvias, desarrollan multitud de pelillos absorbentes que captan la mayor cantidad de agua que les es posible. El agua absorbida en la época de lluviosa es rápidamente almacenada en los tejidos esponjosos del cuerpo de la planta, los cuales disponen de una estructura celular especialmente diferenciada. A consecuencia de poseer costillas o tubérculos en la superficie de su cuerpo, permiten contracciones y dilataciones producidas por admisión y pérdida de agua.

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